Caudal. Suele venir expresado en litros por día, por hora, o por minuto, dependiendo del tipo de equipo. Los de flujo directo tienen un caudal mayor, al no tener depósito de acumulación deben ser capaces de producir un caudal elevado.
Bomba. Aumenta la presión de trabajo, reduciendo considerablemente el caudal de rechazo.
Ultravioletas. Se utilizan para desinfectar el caudal de agua osmostizada. Es muy recomendable cuando partimos de aguas que pudieran contener contaminación bacteriana, aguas de pozo, por ejemplo. Con agua de red, dado que están absolutamente garantizadas en este sentido, no son necesarios.
Control automático. Se ocupa del control de las funciones del equipo de ósmosis de forma automática. Programa los autolavados de la membrana, controla posibles fugas, avisa de la necesidad de cambiar los filtros, etc.
Flujo directo. Estos equipos son capaces de producir el agua suficiente para no necesitar un depósito de acumulación y dar un caudal aceptable en el grifo dispensador. Al no tener depósito, ayudan a evitar la contaminación secundaria en él.
Cabinet. Hay equipos con carcasa, cabinet, y sin ella. Dependiendo de la ubicación y el espacio disponible, será más adecuado uno u otro formato.
Depósito. Es necesario un acumulador que permita que el caudal del grifo dispensador sea aceptable. Los equipos de ósmosis producen un caudal muy bajo y es necesario acumularlo en un depósito que nos dispense el agua osmotizada a un caudal más alto.
Instalación. Existen varias ubicaciones posibles para nuestro equipo de ósmosis. Principalmente de sobremesa y de colocación bajo el fregadero.



