Los precios del agua de consumo

Los precios del agua de consumo
Los precios del agua de red, al igual que ocurre con los precios de la energía eléctrica, corresponden a valoraciones “políticas”, más que al precio real que resultaría de calcular los costes y añadir el beneficio de las empresas de suministro y los impuestos relativos.

Al ser un elemento básico, las clases dirigentes no acostumbran a estar por la labor de aumentar el precio del agua, lo notan directamente en los votos recogidos en las siguientes elecciones.

Estos precios son variables en cada compañía de suministro, pero se pueden tomar los precios en cada caso y establecer un precio medio de coste, y también un precio medio de venta, lo que nos cobran en el recibo del agua.

Está claro que los costes en una cuenca deficitaria, con la necesidad de desalación, por ejemplo, no tendrán nada que ver con los de una cuenca con agua abundante y de alta calidad.

En el año 2009, el indicador del precio medio del ciclo integral, que comprende abastecimiento, alcantarillado y depuradoras de agua, es de 1,50 €/m3, 0,15 céntimos de euro por litro de agua. Este precio es un un 5,9% superior al valor obtenido en el año 2008, que fue de 1,42 €/m3.

El precio medio en el 2009 para usos domésticos es de 1,40 euros/m3, lo que supone un aumento del 5,7% sobre el valor del año anterior. Esta es la proporción habitual de aumento del recibo del agua cada año, en los últimos años. En el estudio de 2010, nos expresa una subida media del 5% en ese año. En 2012, la subida media fue de 5,1 %.

Observamos claramente un diferencial entre los datos, no nos están cobrando el precio real, el agua esta subvencionada.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que el precio del agua debería gozar de mayor protección por parte de la administración, satisfaciendo la legítima intención de las compañías de suministro de generar beneficios, sin repercutirlos en el recibo.

También habría que considerar la equiparación de precios, como medida de solidaridad entre las diferentes comunidades, desarrollando una normativa que impidiera estas diferencias de más del 350 % entre el precio de las distintas cuencas.

También tendríamos alguna consideración hacia los consumidores finales, todos nosotros. El agua es un bien escaso y costoso. No debemos derrocharla sin sentido y deberíamos realizar un esfuerzo extra en su ahorro.

Todas las medidas que podamos implementar en nuestras casas para racionalizar el consumo, nos llevarán a un ahorro interesante a nivel familiar, pero también a conseguir equilibrar a nivel comunitario estos costes.

En la industria es necesario el consumo responsable y la correcta depuración de las aguas residuales, de forma que se minimicen caudales consumidos y cargas contaminantes vertidas.

En la agricultura es necesario también un consumo responsable, instalando sistemas de riego ecológicos, e intentando evitar las contaminaciones subterráneas de nuestros acuíferos, lo que luego nos lleva a tener unos costes de acondicionamiento de las aguas de consumo más elevados.