La calidad del agua puede verse comprometida por la presencia de agentes infecciosos, productos químicos tóxicos o radiaciones. Fuente, OMS.
El agua de red cumple con normativas muy estrictas en cuanto a una serie de contaminantes, pero ya únicamente la alta concentración de cloro utilizado para garantizar su desinfección es un factor a tener en cuenta.
La sobrecloración provoca problemas, ataca la flora intestinal, aumenta la corrosión del agua, es más agresiva con nuestra piel. Últimamente estamos acostumbrados a eliminar el cloro del agua de la ducha, para proteger la piel de sus efectos. Imaginemos lo que hace en el interior, donde la piel es mucho más sensible.
Hablábamos también en el artículo anterior, en el que comparábamos las calidades de agua de cada sistema, de otros contaminantes presentes en el agua del grifo. Utilizábamos el ejemplo del arsénico, presente en cantidades ínfimas en el agua de algunas redes de abastecimiento público. No abundaremos.
El agua embotellada, igual que el agua del grifo, tiene la salubridad asegurada por analíticas y controles de calidad continuos, aunque en cada caso la cantidad de sales y composición del agua es muy variable. En dietas bajas en sales se debe escoger el agua embotellada con la menor concentración de ellas posible.
La “moda” de embotellar agua de red para su comercialización hace que sea muy importante saber qué agua compramos, parece a todas luces estúpido comprar y llevar hasta casa agua embotellada de red, agua del grifo.
Una última consideración sobre el agua embotellada, esta con un punto de humor. También el hecho de cargar con todos los litros de agua que vamos a utilizar para beber tiene otras consecuencias. Al año, una familia tipo de 4 personas, utiliza unos 3.000 litros de agua para beber y cocinar. Cuantas veces llegamos a casa con los brazos y la espalda doloridos por cargar con esas garrafas que están pensadas para transportar en camiones, apiladas, más que para llevarlas por las asas, el famoso síndrome de los “brazos de chimpancé”. Seguro que nos ahorramos también alguna visita al masajista si evitamos este esfuerzo.

El agua osmotizada, al ser agua de altísima pureza, nos asegura que no estamos ingiriendo ningún elemento nocivo al beber, es el método más fiable de saber qué estamos consumiendo.
Se han eliminado totalmente el cloro y las sales disueltas, metales pesados, virus, etc. La ósmosis inversa doméstica ofrece garantía total de salubridad, no ingieres elementos indeseados, los eliminas durante el tratamiento.
Para las personas que deben observar una dieta baja en sales, se convierte en un elemento imprescindible. Para los demás, en cuanto la probamos, también.
¡Olvídate de cargar con los 3.000 litros al año de agua que consumes! Con un equipo de ósmosis inversa dispondrás de un manantial de agua pura en tu propio grifo.