Ósmosis inversa doméstica, comparativa con otras fuentes de agua. La ecología

Ósmosis inversa doméstica, comparativa con otras fuentes de agua. La ecología
Los costes ecológicos, derivados de cualquier actividad humana, nunca habían tenido tanta importancia como tienen hoy en día.

La concienciación de la sociedad hace que las empresas, tradicionalmente menos sensibles con la ecología y más sensibles con el beneficio económico, empiecen a considerarlos importantes, como parte de la imagen de la empresa. Hasta las empresas más contaminantes intentan que su imagen quede relacionada en positivo con la ecología, introduciendo en sus eslóganes palabras como verde, ecológico, limpio, sostenible, etc. Todos hemos visto publicidad corporativa en los medios.


El agua embotellada, donde menos aguanta las comparaciones, es precisamente en este aspecto. Es muy lógico, siempre tendrá un coste ecológico mayor el envasado y transporte del agua desde su origen, que la producción en nuestra propia casa. Expertos que han realizado estudios sobre este tema, han valorado que la emisión de CO2 es 600 veces superior al agua del grifo.


El equipo de ósmosis inversa tiene el coste ecológico del agua de rechazo, el caudal de agua necesario para la limpieza de la membrana. Todos los equipos que se comercializan actualmente desechan agua, y tienen también unas condiciones muy parecidas en cuanto al volumen de aguas de rechazo, las diferencias vienen dadas únicamente por el equipamiento incorporado. Elementos como la bomba booster ayudan a reducir este caudal, elevando la presión interna del sistema y aumentando su producción.
Con todo, las aguas de rechazo de un equipo de ósmosis doméstico son aguas de muy fácil reutilización, son aguas fantásticas para riego (por ejemplo). Es necesario únicamente almacenarla en un depósito, o montar una instalación de riego sencilla, para poder hacerlo. También existen en el mercado complementos que consiguen minimizar el volumen de aguas de rechazo. Con estas medidas conseguiríamos rebajar,  incluso eliminar, este coste ecológico.
En los últimos años, las empresas fabricantes de equipos de ósmosis inversa doméstica están haciendo un esfuerzo extra en I+D, para encontrar la manera de eliminar este caudal. No descartemos que en un futuro cercano se solucione y dispongamos de equipos de ósmosis domésticos sin aguas de rechazo, o con unos caudales de rechazo muy bajos.


El coste ecológico menor siempre quedará asociado al agua de red, el coste ecológico mínimo que supone llevar agua a nuestras casas, sin ningún tratamiento posterior. No existen envases, ni camiones llevando agua desde las montañas a la ciudad, centros de distribución, etc. Es una lástima que la calidad deje tanto que desear, y lo que es tan positivo para el medio ambiente no lo sea tanto para nuestra salud.


Habría que hacer una valoración final, a fin de situar a cada uno en su sitio y conocer el coste ecológico de cada sistema con relación a los demás. El agua del grifo tendría un coste ecológico de 1, el agua de ósmosis de 10 y el agua embotellada de 600. Como decíamos al principio, donde menos aguanta las comparaciones el agua embotellada es precisamente en su valoracion ecológica.