Estas grasas provienen principalmente de la industria agroalimentaria y de la restauración colectiva y profesional. Son, por tanto, miles de toneladas las que se han de tratar. Son varios los sistemas que se han utilizado como la incineración, solución muy arriesgada debido a los diversos orígenes de dichas grasas y al riesgo de incendios, el uso de anélidos, presentan problemas estacionales, productos químicos, etc.
Se ha comprobado la eficacia del empleo de productos biológicos que contienen una mezcla de microorganismos especialmente seleccionados por su capacidad para degradar las grasas. Estas bacterias producen un amplio rango de enzimas. El subproducto obtenido en este proceso es utilizado como fuente de nutrientes por las otras bacterias.
Las bacterias naturales seleccionadas además de digerir las grasas en las trampas de grasas, estaciones de bombeo y canalizaciones, ayudan también a reducir la formación de sulfuro de hidrógeno y la carga orgánica. Además ayudan a mejorar la oxigenación del agua y la decantación de las plantas de tratamiento de aguas residuales.
En presencia de oxígeno y en condiciones óptimas de temperatura y pH, las bacterias degradan las cadenas de ácidos grasos y los oxidan produciendo dióxido de carbono y biomasa.

Alguna de las ventajas del uso de biotecnología para el tratamiento de grasas son:
- Eliminan los malos olores.
- Evitan el mantenimiento continuo y manual de la trampa de grasa.
- Evitan la obstrucción de las tuberías.
- Eliminan la fauna nociva.
- Reducen la cantidad de grasa que llega a las plantas de tratamiento.
- Reducen la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) y la demanda química de oxígeno (DQO).
- Reducen la acumulación de lodos.
- No son tóxicos ni corrosivos.
- Disminución de los costes de mantenimiento.