Aumenta a 3.200 las personas intoxicadas por beber agua embotellada. Todos habían consumido la misma marca que se distribuía en dispensadores de varias empresas de Cataluña, en algunas de las compañías está casi la mitad de la plantilla de baja. Todo apunta a que el origen del brote ha sido en la empresa embotelladora en Andorra.

Miles de afectados por beber agua de fuentes contaminadas de varias oficinas en Barcelona. Dispensadores vacíos y mucha botella individual en una empresa de Barcelona. Han tenido a casi la mitad de la plantilla de baja por la intoxicación por el agua embotellada. En total son ya 3.166 los afectados en Cataluña por el brote de gastroenteritis. De momento, se está analizando el origen de las infecciones. La empresa distribuidora ha retirado más de 6.000 garrafas de manera preventiva. Pero según la Generalitat el problema podría venir de Andorra, de la empresa embotelladora.
Agua del Pirineu ha paralizado de momento el envase de garrafas de 20 litros. A la espera de los análisis, creen que el problema puede estar ahí y no en el manantial d'Arinsal, donde recogen el agua. Las más de 900 empresas con trabajadores afectados hacen ahora cálculos y muchas se están organizando para realizar una reclamación conjunta."
Una noticia aparecida los últimos días en toda la prensa del país, que pone en cuestión la calidad del agua embotellada.
Las empresas embotelladoras presumen de la calidad de sus manantiales y su producto final, pero cuando aparece una noticia como esta, nos preguntamos hasta qué punto es cierto.
¿Son seguras las aguas embotelladas? Según las empresas que venden el agua, lo son.
Las embotelladoras deben presentar analíticas continuas y garantizar la calidad de las aguas de consumo con exhaustivos controles de calidad en continuo, como exigencia de la administración.
Nos preguntamos que ha podido pasar en este caso, cómo es que no han detectado a tiempo que en el producto final existía contaminación biológica, con todos estos controles.
Aunque es necesario decir que el manantial, o la empresa que anteriormente lo explotaba, fue condenada en 2004 a indemnizar a un hombre que ingirió sosa cáustica de una botella de agua mineral del mismo origen, una auténtica barbaridad.
Quizá los controles no son tan exigentes como creemos, o las empresas presentan analíticas "cocinadas", como ha pasado recientemente con el polémico "Dieselgate". Todos confiábamos en la veracidad de las pruebas presentadas por los fabricantes de coches, y ahora comprobamos que no es así.

Esperemos que casos como este obliguen a las empresas de este ramo a redoblar esfuerzos en garantizar la calidad de las aguas de consumo, porque la publicidad negativa que supone para todo el sector es enorme.